viernes, 25 de julio de 2008

LO QUE RESISTES, PERSISTE

Manuel Rodríguez

Educación Trascendente # 419
Junio 22, 2008

Escuché una conferencia de Guy Finley: “Abraza los desafíos que se te presenten”. Tiene conceptos que me parecieron muy valiosos. Algunos puntos de los que habla:

Desde edad temprana empezamos a enfrentar situaciones que no nos gustan, que nos desagradan en distinto grado. Finley menciona “noches oscuras”, circunstancias que no podemos manejar; de momentos en que sentimos que algunos eventos tuvieran un tremendo peso (“físico”) sobre nosotros; de presiones que nos parecen intolerables. Cuando se presentan, quisiéramos tener el poder para desaparecerlos o huir de ellos.

Cuando enfrentamos problemas que consideramos “inmanejables” o cuando sucede algo que no es lo que esperamos o desearíamos, automáticamente los rechazamos; los resistimos; los evitamos; buscamos culpables. Son experiencias que pueden causar ansiedad o miedo, siempre rechazo. Con frecuencia “solucionamos” nuestros problemas reaccionando. Por ejemplo, cuando éramos niños, podíamos llevarnos nuestros juguetes a otro lado. Como adultos la reacción puede ser cambiar de empresa, de trabajo, de suegra, etcétera. A este tipo de decisiones siempre les encontramos una explicación muy “racional”, sin que sea raro culpar personas o circunstancias. La justificación puede ser algo como: “Tengo toda la razón para estar enojado o para haber hecho lo que hice o …”.

Los “fenómenos” anteriores son reales y pueden tocar fibras muy sensibles para algunos. La mayoría los hemos experimentado. Me causó tristeza cuánto nos echamos a perder la vida por ignorancia, por no haber aprehendido sobre cómo vivir bien.

Remontándome a mi distante pasado, recuerdo momentos en que recogí mis canicas o mis huesitos de chabacano y me fui a casa porque algo no me pareció de mis compañeritos. Y de adulto por supuesto que he enfrentado mi cuota de situaciones desagradables. Algunas las sufrí estoicamente y sobre otras “pinté mi calavera”, como decíamos los niños en el antiguo México. Es decir, huí de ellas para buscar otros escenarios.

Mensajes que rescato de la conferencia de Finley:

Podemos llegar a ser una clase de seres humanos que, independientemente de lo que encaremos, nunca lo veamos como demasiado grande para manejarlo.
Todo lo que enfrentamos es para nuestro bien o, dicho de otro modo, no hay mal que con bien no venga.
Estamos “gobernados” por nuestras reacciones incluyendo la típica de “volar o luchar”.
Con frecuencia rechazamos / nos oponemos a la vida, a lo que ya es. De ahí la enormidad de la frase, atribuida a Jesucristo: Lo que resistes, persiste.
Al resistir damos más fuerza a lo que rechazamos. Por ejemplo, el miedo genera más miedo.
El mundo es como es porque tú y yo somos como somos.
Vivimos inconscientes la mayor parte del tiempo.
“Atonement”, definido por Finley como “ser uno con el todo”. Cualquier forma de resistencia es rechazar / negar que somos uno con el todo. (Curiosamente, buscando en un diccionario la palabra atonement, encontré que Yom Kippur es el día del “atonement”, el día de la expiación).
La solución nunca es resistir. Cualquier cosa que empujamos, a su vez empuja contra nosotros. La solución es abrazar / aceptar los problemas y las cosas que no deseamos. Abrazar los problemas es, como alguna vez comenté en estas notas, aplicar la técnica de las artes marciales: aprovechar su fuerza para llevarlos al lugar que queremos, el que nos conviene. No rechazar los problemas, en mi experiencia, hace que se solucionen más rápido.
El camino es amar lo que se nos presenta en la vida en cada momento de ahora. Lo inteligente es nunca resistir sino ponernos en “atonement”, sentirnos unidos al todo.
Finley dijo en su plática: “No habrá oscuridad cuando nada de lo que enfrentes sea demasiado como para que no la abraces / ames. Mientras no lo hagas estarás en una carrera que jamás podrás ganar”.

Lo apropiado, lo inteligente, es estar consciente de lo que está pasando en nosotros en cada momento de ahora. Estar consciente transforma. La reacción de resistir es consecuencia de no estar en el momento de ahora. Es estar inconsciente.
Guy Finley es dado a inventar cuentos. Esta plática la termina con uno en que había dos reinos. El de la Bondad y el de la Ceguera. En este último todos sus habitantes eran ciegos. Los reinos estaban separados por un abismo y un río de luz. Un dragón de piedra enorme impedía que el río de la luz llegara al reino de la Ceguera. Un día el rey de la Ceguera convocó a un concurso para acabar con el dragón. Todos los contendientes, con armaduras, lanzas y espadas terminaron “tostados” por el fuego que les lanzaba el dragón. Finalmente el rey ofreció la mano de su hija al ganador.

Un joven sin armadura ni escudo ni armas llegó junto al dragón. Todo el mundo lo observaba. Momentos después, el dragón empezó a desmoronarse. De su corazón emergió un pegaso blanco de luz.

Cuando el rey preguntó al joven qué le había dicho al dragón para que se desmorona, éste contestó: “Sólo le dije, permíteme darte un abrazo de amor”.

“No hay remedio para el amor sino amar más.”
Henry David Thoreau
¡¡¡ FELIZ SEMANA !!!

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