PENSAMIENTOS → HABITOS → CARACTER
Educación Trascendente # 455
Abril 12, 2009
Manuel Rodríguez Salazar
Con la intención de escribir sobre el camino espiritual “tropecé” con el extraordinario libro “Character Building Thought Power” de R. W. Trine, escrito en 1899, lo que me llevó a cambiar el tema originalmente pensado.
Escribir sobre el camino espiritual tenía la intención de enfatizar (para mí mismo) la enorme trascendencia de trabajar para vivir mejor, minimizando preocupaciones y malestares mentales que, invariablemente, como todo, se originan en pensamientos. Otro “disparador” para considerar escribir sobre el camino espiritual fue haber concluido diez semanas del “Proceso de la Presencia”, la práctica recomendada por Michael Brown que genera vivir el momento de ahora “de a de veras”. (Experimentarlo ayuda a avanzar en el camino espiritual).
Me he referido con frecuencia a que uno es hoy el resultado de sus pensamientos y al proverbio: “Como piensas en tu alma así eres”. Desafortunadamente, después de convencernos de estas grandes verdades tendemos a no ponerlas en práctica, sumándose a los miles de conceptos inútiles en nuestra memoria.
“Inconscientemente estamos formando hábitos en cada momento de nuestra vida.”
Asociado a lo anterior, R. W. Trine escribe que tenemos el poder de decidir / construir qué hábitos nos incorporamos: “Seré lo que mi voluntad determine”. Los hábitos (buenos y malos) son el ingrediente principal de nuestro carácter: la columna vertebral de quien uno es.
Nuestros pensamientos dominantes determinan nuestras acciones dominantes. Los pensamientos son los “padres” de nuestros actos, hábitos, carácter, vida. Por esa razón es crucial aprender cómo controlar los pensamientos.
La experiencia demuestra que cuando hacemos algo de determinada manera la siguiente vez lo haremos con mayor facilidad, hasta llegar a un momento en que hacerlo ya no nos requiere ningún esfuerzo. Quienes hemos corrido (o intentado correr) un maratón sabemos perfectamente que entre más corremos cada vez podemos correr más. Lo contrario también es cierto, pues entre uno menos hace menos puede.
Paralelamente a lo anterior, entre más se repite un pensamiento con más facilidad la mente lo vuelve a “disparar”… validando la secuela de: “pensamientos → palabras → acciones → hábitos → carácter → destino” expresada, creo, por Tales de Mileto miles de años atrás. Esta secuela, en mi opinión, encierra el secreto para controlar los hábitos. Es decir, si los pensamientos originan palabras y éstas dan lugar a acciones y su repetición a hábitos, controlando los primeros se pueden controlar hábitos, carácter y destino.
Para comprender mejor el proceso de creación de hábitos vale la pena analizar un excelente ejemplo del libro de R. W. Trine aplicable a cualquier hábito y estilo de vida: “Un joven de buen corazón, hijo de familia, se encuentra una tarde agradable con unos amigos, muchachos, como muchos, no muy responsables ni muy conscientes de sus actos. Lo invitan a pasar un buen rato tomando unas copas para divertirse (no a emborracharse, sino a tomar sólo una copas). El inocente joven no presta atención a la sugerencia sutil de su conciencia, que le dice “¡sería mejor no aceptar la invitación a beber!”.
El joven vuelve a tomar unas copas de vez en cuando, pero le va tomando gusto a hacerlo y, a veces, bebe estando solo. Cometió un error frecuente: no hacer caso, no escuchar, A TIEMPO, a su propia conciencia, que le dice que no debía beber con frecuencia, por más que pensara que podría dejar de hacerlo cuando quisiera.
El joven del ejemplo no sabía que la mayor fortaleza – y la nobleza misma de carácter – nace de tomar una posición firme, férrea, sobre lo que uno sabe que es lo correcto, lo que debe ser. (Uno siempre sabe cómo comportarse, en todo momento, sobre los temas fundamentales de la propia vida. Sin embargo, muchas veces preferimos no preguntarnos… porque la respuesta, que adivinamos, no nos gustaría).
Tristemente, llega un momento en que el joven se da cuenta que no puede dejar de beber. Se convierte en uno de tantos millones de adictos a la bebida, que sufren la vergüenza, degradación y angustia que produce el alcoholismo.
¿Tiene este joven alternativa para dejar de ser un alcohólico? ¡Por supuesto que sí! Aún en su desafortunada situación, tiene el poder para dejar el alcohol y volver a ser libre. ¿CÓMO? La próxima vez que le surja el pensamiento de tomar una copa debe ¡descartarlo de inmediato! Contemplar ese mal pensamiento, analizarlo o simplemente considerar si tomar o no una copa, dará lugar a una batalla que perderá irremisiblemente.
Su única alternativa, su única salida, es que en el momento en que surja ese pensamiento ¡lo quite de su mente!, ¡aniquilarlo en el instante mismo en que aparece!
La mejor manera de lograrlo es lo que R. W. Trine llama la “Ley de Cambio de Dirección”, que consiste en substituir un mal pensamiento por uno bueno, completamente diferente. Por algo que acariciemos con entusiasmo o al que demos gran valor como pueden ser nuestros hijos; cristalizar un sueño extraordinario; llegar a tener una vida plena de alegría… “Atacar” un pensamiento negativo en esta forma, consistentemente, tiene un gran poder, pues el pensamiento “substituto” se convertirá en un pensamiento dominante que, eventualmente, creará un nuevo hábito. Es exactamente el mismo proceso con que incorporamos un mal hábito. Al escribir este párrafo recordé el principio de física que dice que dos objetos no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. Es decir, el mal pensamiento no puede permanecer en el mismo espacio cuando entra el pensamiento substituto.
Debíamos adoptar como “regla de vida”: Jamás admitir pensamientos negativos que debiliten nuestro carácter y/o nos encaminen hacia estados de preocupación, de infelicidad o a reacciones inaceptables. Seguir esta regla requiere perseverancia implacable para vigilar permanentemente nuestros pensamientos, pero ¡es un precio muy bajo comparado con los enormes beneficios que podemos recibir! Hagamos una lista de los malos hábitos, características y reacciones que debíamos eliminar y qué nuevos hábitos y maneras de ser debíamos incorporar a nuestra vida y empecemos a trabajar de inmediato para que lo expuesto arriba lo hagamos realidad. Para que esta idea ¡no se quede en otro de tantos conceptos inútiles!
Un carácter noble (“Godlike Character” escribe James Allen en su libro “As a Man Thinked”) no es resultado de la casualidad sino del esfuerzo continuado de pensar correctamente. En el mismo libro James Allen dice: “Las personas están ansiosas de mejorar sus circunstancias, pero no están dispuestas a mejorarse a sí mismas. Por eso no avanzan”.
¡¡¡ FELIZ SEMANA !!!
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