martes, 16 de junio de 2009
domingo, 31 de mayo de 2009
¡ QUÉ DIFÍCIL ES … ¡
¡ QUÉ DIFÍCIL ES … ¡
Educación Trascendente # 462
Mayo 31, 2009
Manuel Rodríguez Salazar
Obviamente, no todo es difícil. La intención del encabezado anterior se refiere a que ciertos propósitos, fines, proyectos, deseos, intenciones, metas u objetivos personales son extremadamente difíciles de realizar o de cumplir.
Las tres últimas semanas estuve impartiendo la materia de “Empowerment” en la maestría en liderazgo, así que durante ochenta horas la conversación con los alumnos giró sobre la trascendencia de que – quien pretenda ser un líder “maestro” – está obligado a crecer como ser humano, a superarse, a evolucionar cualidades y maneras de ser fundamentales como:
Honrar invariablemente la palabra (plataforma de la comunicación responsable),
Integridad,
Actitudes y creencias positivas y constructivas,
Ecuanimidad,
Paz interior,
Escuchar auténticamente, cabalmente, profundamente (y hablar menos)
Humildad,
Autodisciplina, autocontrol, auto-observación,
Congruencia verdadera entre intenciones, pensamientos, palabras, visualización, acciones.
Desplegar lo anterior propicia, a mi juicio, que las personas en puestos de mando inspiren a sus colaboradores a dar gustosamente todo lo que tienen a su organización. Son características que favorecen el crecimiento / “agigantamiento” del personal; las maneras de ser que cambian la “actitud de empleado” en “actitud de dueños”, las que transforman “subordinados” en “cómplices o guardaespaldas”. Una práctica que ayuda a desarrollar algunas de las cualidades arriba anotadas es la meditación.
Las habilidades enlistadas – independientemente que impactan positivamente el calibre del liderazgo sobre otros – también repercuten en el liderazgo sobre uno mismo (el liderazgo más importante) – y, consecuentemente, la calidad de vida (grupal e individual), ámbito en el que siempre hay “más Este por recorrer”.
La reacción que con frecuencia escucho cuando sugiero trabajar en lo planteado en los renglones precedentes es la expresión: “es muy difícil”. La misma respuesta nos damos cuando tenemos problemas u objetivos que o no resolvemos y/o sobre los que no avanzamos tan rápido como quisiéramos y, no obstante esforzarnos, seguimos exactamente igual.
¿Por qué es “cuesta arriba” realizar cambios en uno mismo? Cualquier cambio trascendental es difícil porque implica cambiar hábitos. Los hábitos (de los que somos esclavos) están bien arraigados en nuestro inconsciente y modificarlos es una “tarea de romanos”. Lo ideal es substituir un mal hábito por uno bueno, pero hacerlo realidad obliga a “sacar” lo mejor de uno, incluyendo: intención, disciplina, voluntad, perseverancia y seguimiento implacable. También es útil estudiar libros o documentación sobre el cambio que deseamos realizar, así como asistir a cursos o talleres que nos puedan ayudar a lograr lo que deseamos. (Me consta que no parar de aprender es la mejor inversión que se puede hacer).
Se ha escrito que cambiar un hábito requiere 21 días. Otros hablan de 6 semanas. Lo cierto es que, normalmente (porque a veces solo requiere una decisión poderosa), cambiar un hábito no se logra de inmediato y demanda, como mínimo, compromiso decidido, autodisciplina y perseverancia implacables.
Cambiar hábitos tiene como propósito vivir mejor. El punto de partida es tener la convicción de mejorar algo en nuestra persona. Los buenos hábitos son difíciles de alcanzar y consolidar pero, cuando se logran, se disfrutan enormemente.
Cambiar un hábito – como prácticamente cualquier meta individual – empieza en la mente, pues los cambios operan de dentro hacia fuera. Cualquier cambio que no esté respaldado por pensamientos consistentes sobrevivirá poco tiempo.
Para el proceso de cambiar hábitos conviene profundizar sobre estas preguntas:
¿Cómo estoy comportándome respecto a lo que deseo cambiar?
¿He limitado alternativas de pensamiento y acción?
¿Cómo llegué a la situación que hoy quiero cambiar?
¿Qué recursos tengo a mi alcance?
¿Cómo puedo hacerme cargo de mí mismo?
¿Estoy realmente comprometido con realizar “X” cambio y dispuesto a pagar el precio que tenga que pagar para lograrlo? …
El solo hecho de analizar y responder estas preguntas puede llevar a grandes descubrimientos sobre uno mismo.
A final de cuentas, mejorar la vida personal, familiar o profesional es sinónimo de cambio. La otra opción es resignarse a terminar en el lugar adonde ya estamos encaminados.
“Todo crecimiento depende de actuar. No hay desarrollo físico o intelectual sin esfuerzo y esfuerzo significa trabajo.” Calvin Coolidge
“Respeta tus esfuerzos, respétate a ti mismo. El respeto a uno mismo lleva a la autodisciplina. Tener ambas significa verdadero poder. Clint Eastwood
“Lo único que viene a nosotros sin esfuerzo es la vejez”. Gloria Pitzer
“Estoy aquí para un propósito. Mi propósito es crecer al tamaño de una montaña y no encogerme al tamaño de un grano de arena. Por lo tanto, aplicaré TODOS mis esfuerzos para convertirme en la montaña más alta y forzaré mi potencial hasta que grite piedad. Og Mandino
¡¡¡ FELIZ SEMANA !!!
Educación Trascendente # 462
Mayo 31, 2009
Manuel Rodríguez Salazar
Obviamente, no todo es difícil. La intención del encabezado anterior se refiere a que ciertos propósitos, fines, proyectos, deseos, intenciones, metas u objetivos personales son extremadamente difíciles de realizar o de cumplir.
Las tres últimas semanas estuve impartiendo la materia de “Empowerment” en la maestría en liderazgo, así que durante ochenta horas la conversación con los alumnos giró sobre la trascendencia de que – quien pretenda ser un líder “maestro” – está obligado a crecer como ser humano, a superarse, a evolucionar cualidades y maneras de ser fundamentales como:
Honrar invariablemente la palabra (plataforma de la comunicación responsable),
Integridad,
Actitudes y creencias positivas y constructivas,
Ecuanimidad,
Paz interior,
Escuchar auténticamente, cabalmente, profundamente (y hablar menos)
Humildad,
Autodisciplina, autocontrol, auto-observación,
Congruencia verdadera entre intenciones, pensamientos, palabras, visualización, acciones.
Desplegar lo anterior propicia, a mi juicio, que las personas en puestos de mando inspiren a sus colaboradores a dar gustosamente todo lo que tienen a su organización. Son características que favorecen el crecimiento / “agigantamiento” del personal; las maneras de ser que cambian la “actitud de empleado” en “actitud de dueños”, las que transforman “subordinados” en “cómplices o guardaespaldas”. Una práctica que ayuda a desarrollar algunas de las cualidades arriba anotadas es la meditación.
Las habilidades enlistadas – independientemente que impactan positivamente el calibre del liderazgo sobre otros – también repercuten en el liderazgo sobre uno mismo (el liderazgo más importante) – y, consecuentemente, la calidad de vida (grupal e individual), ámbito en el que siempre hay “más Este por recorrer”.
La reacción que con frecuencia escucho cuando sugiero trabajar en lo planteado en los renglones precedentes es la expresión: “es muy difícil”. La misma respuesta nos damos cuando tenemos problemas u objetivos que o no resolvemos y/o sobre los que no avanzamos tan rápido como quisiéramos y, no obstante esforzarnos, seguimos exactamente igual.
¿Por qué es “cuesta arriba” realizar cambios en uno mismo? Cualquier cambio trascendental es difícil porque implica cambiar hábitos. Los hábitos (de los que somos esclavos) están bien arraigados en nuestro inconsciente y modificarlos es una “tarea de romanos”. Lo ideal es substituir un mal hábito por uno bueno, pero hacerlo realidad obliga a “sacar” lo mejor de uno, incluyendo: intención, disciplina, voluntad, perseverancia y seguimiento implacable. También es útil estudiar libros o documentación sobre el cambio que deseamos realizar, así como asistir a cursos o talleres que nos puedan ayudar a lograr lo que deseamos. (Me consta que no parar de aprender es la mejor inversión que se puede hacer).
Se ha escrito que cambiar un hábito requiere 21 días. Otros hablan de 6 semanas. Lo cierto es que, normalmente (porque a veces solo requiere una decisión poderosa), cambiar un hábito no se logra de inmediato y demanda, como mínimo, compromiso decidido, autodisciplina y perseverancia implacables.
Cambiar hábitos tiene como propósito vivir mejor. El punto de partida es tener la convicción de mejorar algo en nuestra persona. Los buenos hábitos son difíciles de alcanzar y consolidar pero, cuando se logran, se disfrutan enormemente.
Cambiar un hábito – como prácticamente cualquier meta individual – empieza en la mente, pues los cambios operan de dentro hacia fuera. Cualquier cambio que no esté respaldado por pensamientos consistentes sobrevivirá poco tiempo.
Para el proceso de cambiar hábitos conviene profundizar sobre estas preguntas:
¿Cómo estoy comportándome respecto a lo que deseo cambiar?
¿He limitado alternativas de pensamiento y acción?
¿Cómo llegué a la situación que hoy quiero cambiar?
¿Qué recursos tengo a mi alcance?
¿Cómo puedo hacerme cargo de mí mismo?
¿Estoy realmente comprometido con realizar “X” cambio y dispuesto a pagar el precio que tenga que pagar para lograrlo? …
El solo hecho de analizar y responder estas preguntas puede llevar a grandes descubrimientos sobre uno mismo.
A final de cuentas, mejorar la vida personal, familiar o profesional es sinónimo de cambio. La otra opción es resignarse a terminar en el lugar adonde ya estamos encaminados.
“Todo crecimiento depende de actuar. No hay desarrollo físico o intelectual sin esfuerzo y esfuerzo significa trabajo.” Calvin Coolidge
“Respeta tus esfuerzos, respétate a ti mismo. El respeto a uno mismo lleva a la autodisciplina. Tener ambas significa verdadero poder. Clint Eastwood
“Lo único que viene a nosotros sin esfuerzo es la vejez”. Gloria Pitzer
“Estoy aquí para un propósito. Mi propósito es crecer al tamaño de una montaña y no encogerme al tamaño de un grano de arena. Por lo tanto, aplicaré TODOS mis esfuerzos para convertirme en la montaña más alta y forzaré mi potencial hasta que grite piedad. Og Mandino
¡¡¡ FELIZ SEMANA !!!
martes, 26 de mayo de 2009
ENTUSIASMO
ENTUSIASMO
Educación Trascendente # 461
Mayo 24, 2009
Mauel Rodríguez Salazar
Entusiasmo, “el don de los dioses”, me vino a la mente al escuchar un comentario reiterativo de mi hijo sobre su trabajo, que evidencia seguridad y entusiasmo, lo que me da mucho gusto. Analizar el entusiasmo es importante por el momento complicado que estamos viviendo y porque tiene que ver con otros factores críticos como la perseverancia, la disciplina y hasta con la edad (pues el entusiasmo tiende a perderse con los años). En cambio, los jóvenes – en especial los niños – “irradian” entusiasmo gran parte del tiempo. También influyó pensar en este tópico, impartir clase al segundo grupo de la maestría en Liderazgo, pues es una actividad que me ayuda a reflexionar sobre cómo ir “más allá” en la superación personal.
Observamos, comparativamente, pocas personas entusiastas y, tristemente, por falta de ese inmenso poder (entusiasmo), muchos individuos apáticos, sin “empuje”, desinteresados o desmotivados, que desperdician su talento, habilidades e inteligencia. Es una tragedia, porque el entusiasmo ha sido la chispa de movimientos que han cambiado la historia de la humanidad y ha llevado a personas de origen humilde a ocupar las posiciones más importantes en instituciones de todo tipo.
El entusiasmo está estrechamente asociado con hábitos, actitudes, con auto-observación (en qué nos enfocamos), con compromiso y con la fe. Mantener un nivel elevado, constante, de entusiasmo obliga a trabajar todos los días en honrar la palabra dada (a otros y a uno mismo), en desplegar actitud entusiasta, en vivir dando gracias a Dios y, con disciplina, construir el hábito de ser entusiasta. Lo antes escrito, obviamente, es indispensable en la formación de cualidades en general.
Incluí auto-observación porque – si la desarrolláramos y la aprovecháramos bien – nos podría estar informando qué cualidades y defectos tenemos y cómo están evolucionando (+ –). Es una práctica que aprecio en algunos corredores que desean mejorar sus tiempos. Como sabemos, es muy fácil hablar sobre las maneras ideales de ser y cómo lograrlas; sin embargo, llevarlo a cabo realmente es, para la mayoría, como la “dimensión desconocida”. Requiere aplicar un seguimiento / disciplina implacable sobre uno mismo; impecabilidad.
“El éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder entusiasmo”.
Winston Churchill
“El crítico no cuenta. Tampoco el que señala cómo el hombre fuerte tropieza o donde el actor podría haberlo hecho mejor. El crédito pertenece al hombre que está en la arena luchando valientemente, con la cara llena de sangre y tierra, el que hierra y se queda corto una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error y sin deficiencias; el que se concentra en hacer su acto; el que sabe la gran devoción y entusiasmo que aporta a una causa valiosa. El que al final, si acaso, conoce el resultado del gran desempeño y, si falla, sabe que fue entregando lo mejor de sí.
Su lugar nunca estará con las almas frías y tímidas que no conocen ni la victoria ni el fracaso”.
Theodore Roosevelt
Pensando en que el origen de entusiasmo es: “Dios dentro de ti”, en cómo crearlo y sobre todo cómo mantenerlo vivo, me vino a la mente una frase que he leído múltiples veces: “Los cambios se producen de dentro hacia fuera” (haberla leído repetidamente no significa haber trabajado en ello… aunque nunca es tarde). Por eso recurrí a uno de mis grandes libros: “Descubre Tu Poder Interno” de Eric Butterworth. Transcribo partes extraordinarias (en negrillas) del mismo, que había leído años atrás, pero sin estar en sintonía:
“De acuerdo a una vieja leyenda hindú, hubo una época en que todos los hombres eran dioses, pero tanto abusaron de su divinidad que Brahma, el dios principal, decidió quitársela a los hombre y esconderla donde nunca jamás la pudiesen encontrar. El lugar donde esconderla se convirtió en la gran interrogante… La esconderemos en las profundidades del mismo hombre, porque nunca se le ocurrirá buscarla ahí… Hace dos mil años un hombre llamado Jesús la encontró y compartió Su secreto; pero en el movimiento que surgió en Su nombre, la Divinidad en el Hombre ha sido el secreto mejor guardado de todas las épocas…El tiempo está maduro para hacer un esfuerzo serio y concertado para educar a la gente en su auto-conocimiento, su auto-reverencia y su auto-control… Jesús abrió la brecha al mundo interno, cuando El demostró las implicaciones milagrosas de permitir a ese reino interno surgir en la tierra igual que en el cielo… Nadie lo fraseó más elocuentemente que Robert Browning en su poema “Paracelsus”: “La verdad está dentro de nosotros: no surge de cosas externas a pesar de lo que crees. Hay un centro íntimo en todos nosotros donde la verdad mora en su totalidad: y a su alrededor, pared sobre pared, la carne lo aprisiona…”
“el gran suceso no fue el nacimiento de Jesús, sino el tipo de despertar que ocurrió en Su interior durante los años de Su crecimiento “en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres” (Lc. 2:52)… El logró una relación especial con Dios y se convirtió en el canal para expresar poderes que nunca antes nadie ni tan siquiera había soñado. Algunos conjeturan que El tiene que haber estado expuesto a los grandes “maestros” del mundo del intelecto, en India o Egipto, y quizás hasta tuvo contacto con los Druidas en Inglaterra… no pudo haber sido enseñado, porque no había precedente… Me gusta pensar que le sucedió cuando era un mozalbete de once o doce años. No pudo haberse experimentado en el intelecto de un adulto. Jesús mismo luego dijo que para lograr esa experiencia había que volverse otra vez como un niño… A la conciencia de este joven llegó una idea, tan grande, que quizás El mismo no se dio cuenta de todas sus implicaciones al principio. Fue el concepto que le dirigió a la completa realización de Su unidad con Dios. El filósofo Fichte una vez dijo que la visión interna de la absoluta unidad del hombre con lo divino es el conocimiento más profundo que el hombre puede alcanzar…. Fue más que esto. Fue el gran descubrimiento del mundo interno, el rompimiento de esa “pared intermedia de separación” entre el hombre y Dios… Hasta ese momento el hombre había existido en la conciencia de separación de Dios… Dios estaba siempre “allá afuera” y el hombre “acá abajo”… El supo que el Reino de Dios, la riqueza del Universo, estaba dentro del profundo potencial en Su interior… consagrado con el sorprendente mensaje de que “El Reino de Dios está dentro de ti”.
¡¡¡ FELIZ SEMANA !!!
Educación Trascendente # 461
Mayo 24, 2009
Mauel Rodríguez Salazar
Entusiasmo, “el don de los dioses”, me vino a la mente al escuchar un comentario reiterativo de mi hijo sobre su trabajo, que evidencia seguridad y entusiasmo, lo que me da mucho gusto. Analizar el entusiasmo es importante por el momento complicado que estamos viviendo y porque tiene que ver con otros factores críticos como la perseverancia, la disciplina y hasta con la edad (pues el entusiasmo tiende a perderse con los años). En cambio, los jóvenes – en especial los niños – “irradian” entusiasmo gran parte del tiempo. También influyó pensar en este tópico, impartir clase al segundo grupo de la maestría en Liderazgo, pues es una actividad que me ayuda a reflexionar sobre cómo ir “más allá” en la superación personal.
Observamos, comparativamente, pocas personas entusiastas y, tristemente, por falta de ese inmenso poder (entusiasmo), muchos individuos apáticos, sin “empuje”, desinteresados o desmotivados, que desperdician su talento, habilidades e inteligencia. Es una tragedia, porque el entusiasmo ha sido la chispa de movimientos que han cambiado la historia de la humanidad y ha llevado a personas de origen humilde a ocupar las posiciones más importantes en instituciones de todo tipo.
El entusiasmo está estrechamente asociado con hábitos, actitudes, con auto-observación (en qué nos enfocamos), con compromiso y con la fe. Mantener un nivel elevado, constante, de entusiasmo obliga a trabajar todos los días en honrar la palabra dada (a otros y a uno mismo), en desplegar actitud entusiasta, en vivir dando gracias a Dios y, con disciplina, construir el hábito de ser entusiasta. Lo antes escrito, obviamente, es indispensable en la formación de cualidades en general.
Incluí auto-observación porque – si la desarrolláramos y la aprovecháramos bien – nos podría estar informando qué cualidades y defectos tenemos y cómo están evolucionando (+ –). Es una práctica que aprecio en algunos corredores que desean mejorar sus tiempos. Como sabemos, es muy fácil hablar sobre las maneras ideales de ser y cómo lograrlas; sin embargo, llevarlo a cabo realmente es, para la mayoría, como la “dimensión desconocida”. Requiere aplicar un seguimiento / disciplina implacable sobre uno mismo; impecabilidad.
“El éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder entusiasmo”.
Winston Churchill
“El crítico no cuenta. Tampoco el que señala cómo el hombre fuerte tropieza o donde el actor podría haberlo hecho mejor. El crédito pertenece al hombre que está en la arena luchando valientemente, con la cara llena de sangre y tierra, el que hierra y se queda corto una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error y sin deficiencias; el que se concentra en hacer su acto; el que sabe la gran devoción y entusiasmo que aporta a una causa valiosa. El que al final, si acaso, conoce el resultado del gran desempeño y, si falla, sabe que fue entregando lo mejor de sí.
Su lugar nunca estará con las almas frías y tímidas que no conocen ni la victoria ni el fracaso”.
Theodore Roosevelt
Pensando en que el origen de entusiasmo es: “Dios dentro de ti”, en cómo crearlo y sobre todo cómo mantenerlo vivo, me vino a la mente una frase que he leído múltiples veces: “Los cambios se producen de dentro hacia fuera” (haberla leído repetidamente no significa haber trabajado en ello… aunque nunca es tarde). Por eso recurrí a uno de mis grandes libros: “Descubre Tu Poder Interno” de Eric Butterworth. Transcribo partes extraordinarias (en negrillas) del mismo, que había leído años atrás, pero sin estar en sintonía:
“De acuerdo a una vieja leyenda hindú, hubo una época en que todos los hombres eran dioses, pero tanto abusaron de su divinidad que Brahma, el dios principal, decidió quitársela a los hombre y esconderla donde nunca jamás la pudiesen encontrar. El lugar donde esconderla se convirtió en la gran interrogante… La esconderemos en las profundidades del mismo hombre, porque nunca se le ocurrirá buscarla ahí… Hace dos mil años un hombre llamado Jesús la encontró y compartió Su secreto; pero en el movimiento que surgió en Su nombre, la Divinidad en el Hombre ha sido el secreto mejor guardado de todas las épocas…El tiempo está maduro para hacer un esfuerzo serio y concertado para educar a la gente en su auto-conocimiento, su auto-reverencia y su auto-control… Jesús abrió la brecha al mundo interno, cuando El demostró las implicaciones milagrosas de permitir a ese reino interno surgir en la tierra igual que en el cielo… Nadie lo fraseó más elocuentemente que Robert Browning en su poema “Paracelsus”: “La verdad está dentro de nosotros: no surge de cosas externas a pesar de lo que crees. Hay un centro íntimo en todos nosotros donde la verdad mora en su totalidad: y a su alrededor, pared sobre pared, la carne lo aprisiona…”
“el gran suceso no fue el nacimiento de Jesús, sino el tipo de despertar que ocurrió en Su interior durante los años de Su crecimiento “en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres” (Lc. 2:52)… El logró una relación especial con Dios y se convirtió en el canal para expresar poderes que nunca antes nadie ni tan siquiera había soñado. Algunos conjeturan que El tiene que haber estado expuesto a los grandes “maestros” del mundo del intelecto, en India o Egipto, y quizás hasta tuvo contacto con los Druidas en Inglaterra… no pudo haber sido enseñado, porque no había precedente… Me gusta pensar que le sucedió cuando era un mozalbete de once o doce años. No pudo haberse experimentado en el intelecto de un adulto. Jesús mismo luego dijo que para lograr esa experiencia había que volverse otra vez como un niño… A la conciencia de este joven llegó una idea, tan grande, que quizás El mismo no se dio cuenta de todas sus implicaciones al principio. Fue el concepto que le dirigió a la completa realización de Su unidad con Dios. El filósofo Fichte una vez dijo que la visión interna de la absoluta unidad del hombre con lo divino es el conocimiento más profundo que el hombre puede alcanzar…. Fue más que esto. Fue el gran descubrimiento del mundo interno, el rompimiento de esa “pared intermedia de separación” entre el hombre y Dios… Hasta ese momento el hombre había existido en la conciencia de separación de Dios… Dios estaba siempre “allá afuera” y el hombre “acá abajo”… El supo que el Reino de Dios, la riqueza del Universo, estaba dentro del profundo potencial en Su interior… consagrado con el sorprendente mensaje de que “El Reino de Dios está dentro de ti”.
¡¡¡ FELIZ SEMANA !!!
domingo, 17 de mayo de 2009
PERSEVERANCIA
PERSEVERANCIA
Educación Trascendente # 460
Mayo 17, 2009
Manuel Rodríguez Salazar
Esta semana impartí la clase de “Empowerment” a la sexta generación de la maestría en Liderazgo de la Universidad Virtual Liverpool. Es una clase de tres días a tiempo completo, lo que favorece que los alumnos se concentren en el tema, además, de que deben llegar habiendo estudiado material sobre el asunto para aprovechar lo más posible el tiempo “presencial”.
En esta ocasión hice más énfasis que en años anteriores respecto a que el factor crucial, el “disparador”, para llegar a ser un líder inspirador / transformador es el crecimiento como ser humano. Avanzar en la superación personal significa una lucha de por vida y demanda cualidades que no son usuales, como perseverancia y disciplina. Redondeo lo peculiar de la clase con cuestiones como que el amor es un ingrediente esencial del liderazgo, como también lo son la integridad y la comunicación responsable en todo momento.
Consciente – por propia experiencia – de que la vorágine del día con día “ayuda” a postergar e incluso a olvidar los propósitos que nos fijamos en algunos talleres o cursos, se me ocurrió proponer a los alumnos integrar un grupo “virtual” para ayudarnos a cumplir metas individuales, especialmente las de superación personal. Aún no tengo idea precisa de qué haremos pero sí de que, logremos lo que logremos, será una experiencia interesante.
Lo que sí mencione a mis jóvenes amigos es que la condición para incorporarse a este grupo es el compromiso de cumplir – pase lo que pase – con las normas que vayamos acordando en el trayecto, que incluirán hacer las “tareas”.
Al escribir lo anterior se me ocurrió que nuestro primer trabajo podría ser describir o hacer una lista de las razones por las que, en el pasado, no hemos logrado todos nuestros objetivos o metas personales. Me imagino que analizar las respuestas de esa primera tarea producirá información valiosa que nos ayudará a definir cómo enfrentar esos obstáculos en el futuro.
Como perseverancia será un tema rutinario a comentar en este grupo virtual, encontré frases relevantes que, a mi juicio, encierran enseñanzas extraordinariamente valiosas. Empiezo por lo que dijeron autores desconocidos:
“Nadie se tropieza con montañas. Son las pequeñas piedras las que nos hacen tropezar. Pasa por todas las piedras en el camino y habrás cruzado la montaña.”
“El roble más grande fue una vez una pequeña nuez que se aferró a la tierra”.
“Si caes siete veces, levántate ocho.” Proverbio japonés.
“No puedes ir por la vida dejando todo a medias. Si quieres alcanzar un logro, tienes que perseverar en algo.”
“No te desanimes. Frecuentemente la última llave del manojo es la que abre la cerradura.”
“Puede que no esté ahí todavía, pero estoy más cerca que ayer.”
“Las cosas difíciles requieren un tiempo largo. Las imposibles un poco más.”
“No te asuste dar lo mejor de ti en lo que parezcan trabajos pequeños. Si haces bien los trabajos pequeños, te harás más fuerte y los trabajos grandes tenderán a cuidarse ellos mismos (o no los veremos tan difíciles, digo yo).” Dale Carnegie
“No es que yo sea tan listo, sino que me mantengo más tiempo con los problemas.”
Albert Einstein
“La perseverancia no es una carrera de distancia. Son muchas carreras cortas, una tras otra.” Walter Elliot
“Las personas siempre están culpando a las circunstancias por lo que son y/ o no logran.
No creo en las circunstancias. Quienes salen adelante son los que al levantarse ven las circunstancias que quieren y, si no las encuentran, las crean.” G.B. Shaw
“Las gotas de lluvia hacen un hoyo en la piedra no por violencia sino por continuar cayendo.” Lucrecio
“Si estás encaminado en la dirección correcta, todo lo que tienes que hacer es continuar caminando.” Proverbio Budista
“Los santos son pecadores que mantuvieron el paso.“ Robert Louis Stevenson
“Nuestra mayor gloria no es nunca haber caído, sino levantarnos cada vez que fallamos.”
Ralph Waldo Emerson
“Los problemas no son señales para detenernos, son simples señalamientos.”
Robert Schuller
“La vitalidad se muestra no sólo en la habilidad para persistir sino en la voluntad para volver a empezar.” F. Scott Fizgerald
“Con talento ordinario y perseverancia extraordinaria, todo es alcanzable.”
Thomas Foxwell Buston
“No dejes que el temor por el tiempo que tomará realizar algo te impida hacerlo. El tiempo pasará de todas maneras, así que podríamos hacer el mejor uso de ese tiempo.” Earl Nightingale
“La mayoría de la gente nunca corre todo lo que podría correr con su primer aire y no se dan cuenta que tienen un segundo aire.” William James
¡¡¡ FELIZ SEMANA !!!
Educación Trascendente # 460
Mayo 17, 2009
Manuel Rodríguez Salazar
Esta semana impartí la clase de “Empowerment” a la sexta generación de la maestría en Liderazgo de la Universidad Virtual Liverpool. Es una clase de tres días a tiempo completo, lo que favorece que los alumnos se concentren en el tema, además, de que deben llegar habiendo estudiado material sobre el asunto para aprovechar lo más posible el tiempo “presencial”.
En esta ocasión hice más énfasis que en años anteriores respecto a que el factor crucial, el “disparador”, para llegar a ser un líder inspirador / transformador es el crecimiento como ser humano. Avanzar en la superación personal significa una lucha de por vida y demanda cualidades que no son usuales, como perseverancia y disciplina. Redondeo lo peculiar de la clase con cuestiones como que el amor es un ingrediente esencial del liderazgo, como también lo son la integridad y la comunicación responsable en todo momento.
Consciente – por propia experiencia – de que la vorágine del día con día “ayuda” a postergar e incluso a olvidar los propósitos que nos fijamos en algunos talleres o cursos, se me ocurrió proponer a los alumnos integrar un grupo “virtual” para ayudarnos a cumplir metas individuales, especialmente las de superación personal. Aún no tengo idea precisa de qué haremos pero sí de que, logremos lo que logremos, será una experiencia interesante.
Lo que sí mencione a mis jóvenes amigos es que la condición para incorporarse a este grupo es el compromiso de cumplir – pase lo que pase – con las normas que vayamos acordando en el trayecto, que incluirán hacer las “tareas”.
Al escribir lo anterior se me ocurrió que nuestro primer trabajo podría ser describir o hacer una lista de las razones por las que, en el pasado, no hemos logrado todos nuestros objetivos o metas personales. Me imagino que analizar las respuestas de esa primera tarea producirá información valiosa que nos ayudará a definir cómo enfrentar esos obstáculos en el futuro.
Como perseverancia será un tema rutinario a comentar en este grupo virtual, encontré frases relevantes que, a mi juicio, encierran enseñanzas extraordinariamente valiosas. Empiezo por lo que dijeron autores desconocidos:
“Nadie se tropieza con montañas. Son las pequeñas piedras las que nos hacen tropezar. Pasa por todas las piedras en el camino y habrás cruzado la montaña.”
“El roble más grande fue una vez una pequeña nuez que se aferró a la tierra”.
“Si caes siete veces, levántate ocho.” Proverbio japonés.
“No puedes ir por la vida dejando todo a medias. Si quieres alcanzar un logro, tienes que perseverar en algo.”
“No te desanimes. Frecuentemente la última llave del manojo es la que abre la cerradura.”
“Puede que no esté ahí todavía, pero estoy más cerca que ayer.”
“Las cosas difíciles requieren un tiempo largo. Las imposibles un poco más.”
“No te asuste dar lo mejor de ti en lo que parezcan trabajos pequeños. Si haces bien los trabajos pequeños, te harás más fuerte y los trabajos grandes tenderán a cuidarse ellos mismos (o no los veremos tan difíciles, digo yo).” Dale Carnegie
“No es que yo sea tan listo, sino que me mantengo más tiempo con los problemas.”
Albert Einstein
“La perseverancia no es una carrera de distancia. Son muchas carreras cortas, una tras otra.” Walter Elliot
“Las personas siempre están culpando a las circunstancias por lo que son y/ o no logran.
No creo en las circunstancias. Quienes salen adelante son los que al levantarse ven las circunstancias que quieren y, si no las encuentran, las crean.” G.B. Shaw
“Las gotas de lluvia hacen un hoyo en la piedra no por violencia sino por continuar cayendo.” Lucrecio
“Si estás encaminado en la dirección correcta, todo lo que tienes que hacer es continuar caminando.” Proverbio Budista
“Los santos son pecadores que mantuvieron el paso.“ Robert Louis Stevenson
“Nuestra mayor gloria no es nunca haber caído, sino levantarnos cada vez que fallamos.”
Ralph Waldo Emerson
“Los problemas no son señales para detenernos, son simples señalamientos.”
Robert Schuller
“La vitalidad se muestra no sólo en la habilidad para persistir sino en la voluntad para volver a empezar.” F. Scott Fizgerald
“Con talento ordinario y perseverancia extraordinaria, todo es alcanzable.”
Thomas Foxwell Buston
“No dejes que el temor por el tiempo que tomará realizar algo te impida hacerlo. El tiempo pasará de todas maneras, así que podríamos hacer el mejor uso de ese tiempo.” Earl Nightingale
“La mayoría de la gente nunca corre todo lo que podría correr con su primer aire y no se dan cuenta que tienen un segundo aire.” William James
¡¡¡ FELIZ SEMANA !!!
PENSAMIENTOS → HABITOS → CARACTER
PENSAMIENTOS → HABITOS → CARACTER
Educación Trascendente # 455
Abril 12, 2009
Manuel Rodríguez Salazar
Con la intención de escribir sobre el camino espiritual “tropecé” con el extraordinario libro “Character Building Thought Power” de R. W. Trine, escrito en 1899, lo que me llevó a cambiar el tema originalmente pensado.
Escribir sobre el camino espiritual tenía la intención de enfatizar (para mí mismo) la enorme trascendencia de trabajar para vivir mejor, minimizando preocupaciones y malestares mentales que, invariablemente, como todo, se originan en pensamientos. Otro “disparador” para considerar escribir sobre el camino espiritual fue haber concluido diez semanas del “Proceso de la Presencia”, la práctica recomendada por Michael Brown que genera vivir el momento de ahora “de a de veras”. (Experimentarlo ayuda a avanzar en el camino espiritual).
Me he referido con frecuencia a que uno es hoy el resultado de sus pensamientos y al proverbio: “Como piensas en tu alma así eres”. Desafortunadamente, después de convencernos de estas grandes verdades tendemos a no ponerlas en práctica, sumándose a los miles de conceptos inútiles en nuestra memoria.
“Inconscientemente estamos formando hábitos en cada momento de nuestra vida.”
Asociado a lo anterior, R. W. Trine escribe que tenemos el poder de decidir / construir qué hábitos nos incorporamos: “Seré lo que mi voluntad determine”. Los hábitos (buenos y malos) son el ingrediente principal de nuestro carácter: la columna vertebral de quien uno es.
Nuestros pensamientos dominantes determinan nuestras acciones dominantes. Los pensamientos son los “padres” de nuestros actos, hábitos, carácter, vida. Por esa razón es crucial aprender cómo controlar los pensamientos.
La experiencia demuestra que cuando hacemos algo de determinada manera la siguiente vez lo haremos con mayor facilidad, hasta llegar a un momento en que hacerlo ya no nos requiere ningún esfuerzo. Quienes hemos corrido (o intentado correr) un maratón sabemos perfectamente que entre más corremos cada vez podemos correr más. Lo contrario también es cierto, pues entre uno menos hace menos puede.
Paralelamente a lo anterior, entre más se repite un pensamiento con más facilidad la mente lo vuelve a “disparar”… validando la secuela de: “pensamientos → palabras → acciones → hábitos → carácter → destino” expresada, creo, por Tales de Mileto miles de años atrás. Esta secuela, en mi opinión, encierra el secreto para controlar los hábitos. Es decir, si los pensamientos originan palabras y éstas dan lugar a acciones y su repetición a hábitos, controlando los primeros se pueden controlar hábitos, carácter y destino.
Para comprender mejor el proceso de creación de hábitos vale la pena analizar un excelente ejemplo del libro de R. W. Trine aplicable a cualquier hábito y estilo de vida: “Un joven de buen corazón, hijo de familia, se encuentra una tarde agradable con unos amigos, muchachos, como muchos, no muy responsables ni muy conscientes de sus actos. Lo invitan a pasar un buen rato tomando unas copas para divertirse (no a emborracharse, sino a tomar sólo una copas). El inocente joven no presta atención a la sugerencia sutil de su conciencia, que le dice “¡sería mejor no aceptar la invitación a beber!”.
El joven vuelve a tomar unas copas de vez en cuando, pero le va tomando gusto a hacerlo y, a veces, bebe estando solo. Cometió un error frecuente: no hacer caso, no escuchar, A TIEMPO, a su propia conciencia, que le dice que no debía beber con frecuencia, por más que pensara que podría dejar de hacerlo cuando quisiera.
El joven del ejemplo no sabía que la mayor fortaleza – y la nobleza misma de carácter – nace de tomar una posición firme, férrea, sobre lo que uno sabe que es lo correcto, lo que debe ser. (Uno siempre sabe cómo comportarse, en todo momento, sobre los temas fundamentales de la propia vida. Sin embargo, muchas veces preferimos no preguntarnos… porque la respuesta, que adivinamos, no nos gustaría).
Tristemente, llega un momento en que el joven se da cuenta que no puede dejar de beber. Se convierte en uno de tantos millones de adictos a la bebida, que sufren la vergüenza, degradación y angustia que produce el alcoholismo.
¿Tiene este joven alternativa para dejar de ser un alcohólico? ¡Por supuesto que sí! Aún en su desafortunada situación, tiene el poder para dejar el alcohol y volver a ser libre. ¿CÓMO? La próxima vez que le surja el pensamiento de tomar una copa debe ¡descartarlo de inmediato! Contemplar ese mal pensamiento, analizarlo o simplemente considerar si tomar o no una copa, dará lugar a una batalla que perderá irremisiblemente.
Su única alternativa, su única salida, es que en el momento en que surja ese pensamiento ¡lo quite de su mente!, ¡aniquilarlo en el instante mismo en que aparece!
La mejor manera de lograrlo es lo que R. W. Trine llama la “Ley de Cambio de Dirección”, que consiste en substituir un mal pensamiento por uno bueno, completamente diferente. Por algo que acariciemos con entusiasmo o al que demos gran valor como pueden ser nuestros hijos; cristalizar un sueño extraordinario; llegar a tener una vida plena de alegría… “Atacar” un pensamiento negativo en esta forma, consistentemente, tiene un gran poder, pues el pensamiento “substituto” se convertirá en un pensamiento dominante que, eventualmente, creará un nuevo hábito. Es exactamente el mismo proceso con que incorporamos un mal hábito. Al escribir este párrafo recordé el principio de física que dice que dos objetos no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. Es decir, el mal pensamiento no puede permanecer en el mismo espacio cuando entra el pensamiento substituto.
Debíamos adoptar como “regla de vida”: Jamás admitir pensamientos negativos que debiliten nuestro carácter y/o nos encaminen hacia estados de preocupación, de infelicidad o a reacciones inaceptables. Seguir esta regla requiere perseverancia implacable para vigilar permanentemente nuestros pensamientos, pero ¡es un precio muy bajo comparado con los enormes beneficios que podemos recibir! Hagamos una lista de los malos hábitos, características y reacciones que debíamos eliminar y qué nuevos hábitos y maneras de ser debíamos incorporar a nuestra vida y empecemos a trabajar de inmediato para que lo expuesto arriba lo hagamos realidad. Para que esta idea ¡no se quede en otro de tantos conceptos inútiles!
Un carácter noble (“Godlike Character” escribe James Allen en su libro “As a Man Thinked”) no es resultado de la casualidad sino del esfuerzo continuado de pensar correctamente. En el mismo libro James Allen dice: “Las personas están ansiosas de mejorar sus circunstancias, pero no están dispuestas a mejorarse a sí mismas. Por eso no avanzan”.
¡¡¡ FELIZ SEMANA !!!
Educación Trascendente # 455
Abril 12, 2009
Manuel Rodríguez Salazar
Con la intención de escribir sobre el camino espiritual “tropecé” con el extraordinario libro “Character Building Thought Power” de R. W. Trine, escrito en 1899, lo que me llevó a cambiar el tema originalmente pensado.
Escribir sobre el camino espiritual tenía la intención de enfatizar (para mí mismo) la enorme trascendencia de trabajar para vivir mejor, minimizando preocupaciones y malestares mentales que, invariablemente, como todo, se originan en pensamientos. Otro “disparador” para considerar escribir sobre el camino espiritual fue haber concluido diez semanas del “Proceso de la Presencia”, la práctica recomendada por Michael Brown que genera vivir el momento de ahora “de a de veras”. (Experimentarlo ayuda a avanzar en el camino espiritual).
Me he referido con frecuencia a que uno es hoy el resultado de sus pensamientos y al proverbio: “Como piensas en tu alma así eres”. Desafortunadamente, después de convencernos de estas grandes verdades tendemos a no ponerlas en práctica, sumándose a los miles de conceptos inútiles en nuestra memoria.
“Inconscientemente estamos formando hábitos en cada momento de nuestra vida.”
Asociado a lo anterior, R. W. Trine escribe que tenemos el poder de decidir / construir qué hábitos nos incorporamos: “Seré lo que mi voluntad determine”. Los hábitos (buenos y malos) son el ingrediente principal de nuestro carácter: la columna vertebral de quien uno es.
Nuestros pensamientos dominantes determinan nuestras acciones dominantes. Los pensamientos son los “padres” de nuestros actos, hábitos, carácter, vida. Por esa razón es crucial aprender cómo controlar los pensamientos.
La experiencia demuestra que cuando hacemos algo de determinada manera la siguiente vez lo haremos con mayor facilidad, hasta llegar a un momento en que hacerlo ya no nos requiere ningún esfuerzo. Quienes hemos corrido (o intentado correr) un maratón sabemos perfectamente que entre más corremos cada vez podemos correr más. Lo contrario también es cierto, pues entre uno menos hace menos puede.
Paralelamente a lo anterior, entre más se repite un pensamiento con más facilidad la mente lo vuelve a “disparar”… validando la secuela de: “pensamientos → palabras → acciones → hábitos → carácter → destino” expresada, creo, por Tales de Mileto miles de años atrás. Esta secuela, en mi opinión, encierra el secreto para controlar los hábitos. Es decir, si los pensamientos originan palabras y éstas dan lugar a acciones y su repetición a hábitos, controlando los primeros se pueden controlar hábitos, carácter y destino.
Para comprender mejor el proceso de creación de hábitos vale la pena analizar un excelente ejemplo del libro de R. W. Trine aplicable a cualquier hábito y estilo de vida: “Un joven de buen corazón, hijo de familia, se encuentra una tarde agradable con unos amigos, muchachos, como muchos, no muy responsables ni muy conscientes de sus actos. Lo invitan a pasar un buen rato tomando unas copas para divertirse (no a emborracharse, sino a tomar sólo una copas). El inocente joven no presta atención a la sugerencia sutil de su conciencia, que le dice “¡sería mejor no aceptar la invitación a beber!”.
El joven vuelve a tomar unas copas de vez en cuando, pero le va tomando gusto a hacerlo y, a veces, bebe estando solo. Cometió un error frecuente: no hacer caso, no escuchar, A TIEMPO, a su propia conciencia, que le dice que no debía beber con frecuencia, por más que pensara que podría dejar de hacerlo cuando quisiera.
El joven del ejemplo no sabía que la mayor fortaleza – y la nobleza misma de carácter – nace de tomar una posición firme, férrea, sobre lo que uno sabe que es lo correcto, lo que debe ser. (Uno siempre sabe cómo comportarse, en todo momento, sobre los temas fundamentales de la propia vida. Sin embargo, muchas veces preferimos no preguntarnos… porque la respuesta, que adivinamos, no nos gustaría).
Tristemente, llega un momento en que el joven se da cuenta que no puede dejar de beber. Se convierte en uno de tantos millones de adictos a la bebida, que sufren la vergüenza, degradación y angustia que produce el alcoholismo.
¿Tiene este joven alternativa para dejar de ser un alcohólico? ¡Por supuesto que sí! Aún en su desafortunada situación, tiene el poder para dejar el alcohol y volver a ser libre. ¿CÓMO? La próxima vez que le surja el pensamiento de tomar una copa debe ¡descartarlo de inmediato! Contemplar ese mal pensamiento, analizarlo o simplemente considerar si tomar o no una copa, dará lugar a una batalla que perderá irremisiblemente.
Su única alternativa, su única salida, es que en el momento en que surja ese pensamiento ¡lo quite de su mente!, ¡aniquilarlo en el instante mismo en que aparece!
La mejor manera de lograrlo es lo que R. W. Trine llama la “Ley de Cambio de Dirección”, que consiste en substituir un mal pensamiento por uno bueno, completamente diferente. Por algo que acariciemos con entusiasmo o al que demos gran valor como pueden ser nuestros hijos; cristalizar un sueño extraordinario; llegar a tener una vida plena de alegría… “Atacar” un pensamiento negativo en esta forma, consistentemente, tiene un gran poder, pues el pensamiento “substituto” se convertirá en un pensamiento dominante que, eventualmente, creará un nuevo hábito. Es exactamente el mismo proceso con que incorporamos un mal hábito. Al escribir este párrafo recordé el principio de física que dice que dos objetos no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. Es decir, el mal pensamiento no puede permanecer en el mismo espacio cuando entra el pensamiento substituto.
Debíamos adoptar como “regla de vida”: Jamás admitir pensamientos negativos que debiliten nuestro carácter y/o nos encaminen hacia estados de preocupación, de infelicidad o a reacciones inaceptables. Seguir esta regla requiere perseverancia implacable para vigilar permanentemente nuestros pensamientos, pero ¡es un precio muy bajo comparado con los enormes beneficios que podemos recibir! Hagamos una lista de los malos hábitos, características y reacciones que debíamos eliminar y qué nuevos hábitos y maneras de ser debíamos incorporar a nuestra vida y empecemos a trabajar de inmediato para que lo expuesto arriba lo hagamos realidad. Para que esta idea ¡no se quede en otro de tantos conceptos inútiles!
Un carácter noble (“Godlike Character” escribe James Allen en su libro “As a Man Thinked”) no es resultado de la casualidad sino del esfuerzo continuado de pensar correctamente. En el mismo libro James Allen dice: “Las personas están ansiosas de mejorar sus circunstancias, pero no están dispuestas a mejorarse a sí mismas. Por eso no avanzan”.
¡¡¡ FELIZ SEMANA !!!
martes, 16 de diciembre de 2008
HÁBITOS DEL BUEN LÍDER
HÁBITOS DEL BUEN LÍDER
Educación Trascendente # 442
Diciembre 14, 2008
Manuel Rodríguez Salazar
A cualquier persona, independientemente que ocupe o no un puesto de mando (y para quien es padre de familia), le debiera interesar:
Obtener el respeto de quienes lo rodean (familia).
Que sus ideas se escuchen, se acepten y se pongan en práctica.
Que las personas en su entorno busquen su apoyo para solucionar problemas.
Ser reconocido como persona y como profesional.
Las anteriores son algunas de las reacciones / comportamientos que produce el buen liderazgo, el liderazgo que inspira a colegas / colaboradores (familia) y que, paralelamente, produce utilidades superiores a las que alcanzan compañías en donde el liderazgo es simplemente “promedio”. Como todos sabemos, en la época que estamos viviendo, reviste máxima prioridad lograr los mejores resultados posibles en las organizaciones de toda índole.
Las siguientes son algunas habilidades del líder que genera los comportamientos arriba listados:
DECISIVIDAD / SENSIBILIDAD. Los líderes deben captar la atención de sus colaboradores y describirles cuidadosamente qué resultados deben producir en su trabajo. La decisividad (asertividad o firmeza) unida a una excelente sensibilidad interpersonal, forman una mancuerna poderosa de habilidades que facilitan exponer situaciones con un enfoque de ganar – ganar; proporcionando criterios precisos sobre qué objetivos alcanzar y, a la vez, motivar / comprometer genuinamente a los colaboradores para hacerlos realidad.
La decisividad no es agresividad, característica que a veces se observa en personas con mando (especialmente aquellos que se sienten presionados por llegar a determinados resultados). La agresividad significa, en el ámbito organizacional, ser muy demandante, imponer metas y hasta, sutilmente, intimidar, rasgos típicos del estilo autocrático, maneras de ser que algunos jefes, a veces, equivocadamente, interpretan como necesarias. La agresividad nunca funciona favorablemente, excepto por períodos breves.
Por estas razones, es inteligente “domar” la agresividad (que en ocasiones nos “pide el cuerpo”) y desarrollar o acrecentar las habilidades de decisividad / sensibilidad, las que, cuando se aplican equilibradamente, generan los resultados que deseamos con motivación elevada de los involucrados, de los que están a cargo de operar / ejecutar.
EMPATIA. La habilidad de ponernos en “los zapatos de otros” es crucial en el manejo de la inteligencia emocional. Es un rasgo que aplicamos constantemente. La empatía permite entender los puntos de vista de otras personas. Está íntimamente asociada a cualidades como humildad (soberbia es la antítesis), a escuchar profundamente, a tener apertura, sensibilidad, paz interior y a la poderosa actitud de amar a los demás. Se redondea al explicar qué es lo que comprendemos, así como evidenciando nuestro interés por los demás. La empatía o la falta de ella la perciben claramente quienes nos rodean y da lugar, invariablemente, a consecuencias positivas o negativas.
Vale la pena detallar los siguientes indicadores de comportamiento de estilos básicos definidos por Bill Reddin, creador del liderazgo situacional.
ESTILO RELACIONADO
• Escuchar
• Aceptar (aunque fomente no se coincida con las ideas o puntos de vista que otros expresan)
• Alentar
• Confiar
• Aconsejar ESTILO INTEGRADO
• Participar
• Interactuar
• Motivar
• Integrar (intereses)
• Innovar
ESTILO SEPARADO
• Examinar (documentos)
• Medir
• Administrar
• Controlar
• Mantener (sistema en marcha) ESTILO DEDICADO
• Organizar
• Iniciar
• Dirigir
• Completar
• Evaluar
Reddin decía que no hay un estilo gerencial ideal (en oposición a la teoría previa más difundida sobre estilos gerenciales de Blake y Mouton que decían que el estilo ideal era el 9.9, “democrático”); que el estilo más efectivo era el que mejor satisfacía las demandas de la “situación” que en el momento se enfrentaba. De ahí justamente llamarlo liderazgo situacional.
Una extraordinaria recomendación para mejorar el liderazgo y actuar menos en “automático” (inconscientes de nuestro comportamiento) es mantener permanentemente en mente la pregunta:
“¿CÓMO DEBO COMPORTARME EN ESTA SITUACIÓN?”…
y aplicar los comportamientos que procedan del cuadro anterior.
Por haber impartido cientos de veces el tema de efectividad gerencial y empowerment y por practicarla largo tiempo, sé que la pregunta funciona muy bien y se llega a hacer hábito.
Asimismo, sé perfectamente que los estilos básicos que aplican predominantemente las personas que ocupan puestos de mando son el SEPARADO y el DEDICADO y que el estilo RELACIONADO (¡cuando se demanda¡) se aplica mucho menos de lo hace falta y se necesita.
El estilo relacionado (repito cuando la situación lo demanda) ayuda a desarrollar colaboradores, a potenciar sus capacidades y a crear una relación de respeto y confianza hacia el superior jerárquico, al sentirse escuchados, asesorados y, por ende, hacerlos sentir bien.
Nuevamente es el momento de impulsar el liderazgo en nuestras organizaciones.
¡¡¡ FELIZ SEMANA !!!
Educación Trascendente # 442
Diciembre 14, 2008
Manuel Rodríguez Salazar
A cualquier persona, independientemente que ocupe o no un puesto de mando (y para quien es padre de familia), le debiera interesar:
Obtener el respeto de quienes lo rodean (familia).
Que sus ideas se escuchen, se acepten y se pongan en práctica.
Que las personas en su entorno busquen su apoyo para solucionar problemas.
Ser reconocido como persona y como profesional.
Las anteriores son algunas de las reacciones / comportamientos que produce el buen liderazgo, el liderazgo que inspira a colegas / colaboradores (familia) y que, paralelamente, produce utilidades superiores a las que alcanzan compañías en donde el liderazgo es simplemente “promedio”. Como todos sabemos, en la época que estamos viviendo, reviste máxima prioridad lograr los mejores resultados posibles en las organizaciones de toda índole.
Las siguientes son algunas habilidades del líder que genera los comportamientos arriba listados:
DECISIVIDAD / SENSIBILIDAD. Los líderes deben captar la atención de sus colaboradores y describirles cuidadosamente qué resultados deben producir en su trabajo. La decisividad (asertividad o firmeza) unida a una excelente sensibilidad interpersonal, forman una mancuerna poderosa de habilidades que facilitan exponer situaciones con un enfoque de ganar – ganar; proporcionando criterios precisos sobre qué objetivos alcanzar y, a la vez, motivar / comprometer genuinamente a los colaboradores para hacerlos realidad.
La decisividad no es agresividad, característica que a veces se observa en personas con mando (especialmente aquellos que se sienten presionados por llegar a determinados resultados). La agresividad significa, en el ámbito organizacional, ser muy demandante, imponer metas y hasta, sutilmente, intimidar, rasgos típicos del estilo autocrático, maneras de ser que algunos jefes, a veces, equivocadamente, interpretan como necesarias. La agresividad nunca funciona favorablemente, excepto por períodos breves.
Por estas razones, es inteligente “domar” la agresividad (que en ocasiones nos “pide el cuerpo”) y desarrollar o acrecentar las habilidades de decisividad / sensibilidad, las que, cuando se aplican equilibradamente, generan los resultados que deseamos con motivación elevada de los involucrados, de los que están a cargo de operar / ejecutar.
EMPATIA. La habilidad de ponernos en “los zapatos de otros” es crucial en el manejo de la inteligencia emocional. Es un rasgo que aplicamos constantemente. La empatía permite entender los puntos de vista de otras personas. Está íntimamente asociada a cualidades como humildad (soberbia es la antítesis), a escuchar profundamente, a tener apertura, sensibilidad, paz interior y a la poderosa actitud de amar a los demás. Se redondea al explicar qué es lo que comprendemos, así como evidenciando nuestro interés por los demás. La empatía o la falta de ella la perciben claramente quienes nos rodean y da lugar, invariablemente, a consecuencias positivas o negativas.
Vale la pena detallar los siguientes indicadores de comportamiento de estilos básicos definidos por Bill Reddin, creador del liderazgo situacional.
ESTILO RELACIONADO
• Escuchar
• Aceptar (aunque fomente no se coincida con las ideas o puntos de vista que otros expresan)
• Alentar
• Confiar
• Aconsejar ESTILO INTEGRADO
• Participar
• Interactuar
• Motivar
• Integrar (intereses)
• Innovar
ESTILO SEPARADO
• Examinar (documentos)
• Medir
• Administrar
• Controlar
• Mantener (sistema en marcha) ESTILO DEDICADO
• Organizar
• Iniciar
• Dirigir
• Completar
• Evaluar
Reddin decía que no hay un estilo gerencial ideal (en oposición a la teoría previa más difundida sobre estilos gerenciales de Blake y Mouton que decían que el estilo ideal era el 9.9, “democrático”); que el estilo más efectivo era el que mejor satisfacía las demandas de la “situación” que en el momento se enfrentaba. De ahí justamente llamarlo liderazgo situacional.
Una extraordinaria recomendación para mejorar el liderazgo y actuar menos en “automático” (inconscientes de nuestro comportamiento) es mantener permanentemente en mente la pregunta:
“¿CÓMO DEBO COMPORTARME EN ESTA SITUACIÓN?”…
y aplicar los comportamientos que procedan del cuadro anterior.
Por haber impartido cientos de veces el tema de efectividad gerencial y empowerment y por practicarla largo tiempo, sé que la pregunta funciona muy bien y se llega a hacer hábito.
Asimismo, sé perfectamente que los estilos básicos que aplican predominantemente las personas que ocupan puestos de mando son el SEPARADO y el DEDICADO y que el estilo RELACIONADO (¡cuando se demanda¡) se aplica mucho menos de lo hace falta y se necesita.
El estilo relacionado (repito cuando la situación lo demanda) ayuda a desarrollar colaboradores, a potenciar sus capacidades y a crear una relación de respeto y confianza hacia el superior jerárquico, al sentirse escuchados, asesorados y, por ende, hacerlos sentir bien.
Nuevamente es el momento de impulsar el liderazgo en nuestras organizaciones.
¡¡¡ FELIZ SEMANA !!!
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